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octubre 2015 | 04
Publicación sobre arte, diseño y educación
ISSN 2255-4564
La salida de Tomás Maldonado de la HfG en 1967
Eugenio Vega

Walter Gropius Tomás Maldonado nació en abril de 1922 en Buenos Aires. Su formación artística se desarrolló en la Escuela Nacional de Bellas Artes donde mostró desde las primeras etapas un marcado interés por las vanguardias y un rechazo al academicismo imperante. A mediados de los años cuarenta comienza una intensa actividad con la publicación de revistas y la puesta en marcha de iniciativas ligadas a los modernos movimientos artísticos. En Europa entró en contacto con artistas y diseñadores vinculados con las formas de expresión abstractas como Gillo Dolfles, Bruno Munari, Vordemberge-Gildewart, Richard P. Lohse o Max Bill con quien desarrollaría una relación más profunda. En 1951 funda la revista Nueva Visión que, como editorial, será la primera en publicar en lengua castellana a relevantes autores relacionados con las artes visuales como Rudolf Arnheim o Max Bense.

En 1954 fue invitado por Max Bill, director entonces de la Hochschule für Gestaltung de Ulm, para impartir clase en el curso preparatorio. En 1956, tras una serie de conflictos con el grupo de profesores más jóvenes (Aicher y el Maldonado, entre ellos), Bill se vio obligado a renunciar a la dirección de la escuela, puesto que sería ocupado por el propio Maldonado; en 1980 explicaba, con resentimiento su visión de todo aquello.

“Dimito en 1956 y me retiro definitivamente, arrastrando conmigo a media escuela, al año siguiente. Las tensiones fueron producto de la acción de dos grupos, el grupo del argentino Tomás Maldonado y el grupo retardatario o decorativo. Maldonado proponía una especie de tecnicismo superior que iba más allá de las posibilidades de creación. Yo planteaba un trabajo mucho más cauteloso, no hacer tonterías, desarrollar las cosas, trabajar a partir de bases firmes, no con ideas en el aire”.1

Con la marcha de Max Bill las corrientes más “expresionistas” quedaron fuera de juego. En cierto modo, los profesores más jóvenes exigían un modelo de enseñanza independiente arraigada en la ciencia y la teoría, que entraba en claro conflicto con las ideas de los seguidores de la Bauhaus. En palabras de Otl Aicher: “Teníamos motivos sobrados para manifestar nuestras reservas respecto a la Bauhaus y también respecto a la intención de Bill de establecer talleres de arte”.2

A partir de entonces, como señalaba Otl Aicher, la HfG Ulm representaba “un modelo de diseño reforzado por la ciencia y la tecnología. El diseñador no será ya un artista superior sino un socio en igualdad de condiciones en el proceso de toma de decisiones de la producción industrial”.3

En la apertura del curso 1957-58 Maldonado expresó su deseo de que “el diseño y la educación en diseño tenía que desarrollarse en la dirección de la ciencia y la tecnología y debían despojarse de cualquier arrogancia artística”. Según Maldonado “el diseño funciona con una ideología para la constricción” y aunque el diseñador aparece como alguien que dicta la forma de los productos desde fuera, debe trabajar en la mayor cercanía con el técnico, “debe saber algo de tecnología” si quiere materializar sus ideas. Esta declaración de principios suponía un giro radical a lo que la escuela había sido durante los años anteriores.

Con tales planteamientos se iniciaba una nueva era en la que el método científico sería el centro de la enseñanza lo que trajo consigo las clases de materiales, métodos de construcción y mecánica pero también de sociología, semiótica y otras parecidas. En referencia a la didáctica de los años de Bill, Tomás Maldonado habló con claridad.

“El conflicto era más profundo de lo que creíamos en un principio. Fundamentalmente el conflicto afectaba a la concepción de la escuela. Antes de la crisis la gente creía que los planteamientos y los principios de la Bauhaus permanecían inalterables desde hacía treinta años y que, por tanto, nos obligaban. La gente no quería ver que en realidad la situación había cambiado completamente […] No podemos cerrar nuestras mentes al hecho de que el conocimiento científico ha de enseñarse de forma disciplinada. En los próximos años, los diseñadores industriales no serán inspirados estilistas, una suerte de enfants terribles de la industria, es decir, gente que es vista con desconfianza en la ingeniería. Por el contrario, surgirá un nuevo diseñador industrial, capaz de trabajar como parte de un equipo, cuya función no se limite a dar una forma a los productos, sino que pueda diseñarlos haciendo uso de su conocimiento básico de la tecnología y en colaboración con especialistas e ingenieros. En consecuencia las cuestiones metodológicas adquieren un significado central en la educación de los diseñadores industriales. […] El aspecto metodológico del que hablo que desde nuestro punto de vista es de especial importancia, era no solo descuidado en el pasado sino, incluso, desacreditado. […] A causa de estos hechos estamos convencidos de que necesitamos construir una nueva dimensión en nuestro currículum, que podemos llamar dimensión metodológica”.4

La refundación de la HfG


Maldonado puso en marcha una completa reforma del plan de estudios que tenía como principal objetivo una integración efectiva de las materias teóricas en la formación del diseñador. Max Bense, Horst Rittel y Abraham Moles trabajaron con él en la redacción del programa. La intensidad del cambio quedaba demostrada por el hecho de que más del noventa por ciento de las materias que se iban a impartir no estaban en el currículum el año anterior.

Poco a poco, el termino Gestaltung comenzó a ser sustituido por el término Design con la intención de hacer evidente esta transformación y una vez que los prejuicios al limitado significado de la acepción anglosajona habían ido desapareciendo. La lista de materias teóricas compartidas, más o menos, por todos los departamentos a partir de entonces y hasta el cierre de la escuela era bastante larga: filosofía, teoría de la ciencia, semiótica, matemáticas, metodología, física, química, teoría del color, física técnica, mecánica, técnicas matemáticas, análisis matemático, métodos de programación, cibernética, estructuras y teoría de la información.

Maldonado reorientó el curso básico, despojándolo de sus inclinaciones artísticas y convirtiéndolo en un curso introductorio para los estudios posteriores. En cierta medida el cambio tenía más que ver con los métodos que con los contenidos. Como señalaba Georg Leowald “las materias impartidas aquí […] son las mismas que en otras escuelas técnicas y artísticas. Lo que es nuevo en Ulm, sin embargo, es el modo en que se combinan y orientan específicamente hacia los objetivos del diseño industrial y a educar al público acerca del diseño”.5

Con las reformas de Maldonado llegaron a la HfG nuevos docentes con una formación científica bastante alejada del modelo que representaba Otl Aicher e incluso Maldonado, diseñadores y académicos provenientes, en mayor o manor medida de las bellas artes. Horst Rittel se convirtió pronto en el más destacado oponente al grupo de los diseñadores que encabezaban Maldonado y Aicher y junto al sociólogo Hanno Kesting, mostró su abierta discrepancia sobre la gestión de la escuela y los contenidos de su enseñanza.

Estas tensiones llevarían a la dimisión de Maldonado en mayo de 1960 a quien siguió en el cargo, Gert Kalow, considerado moderadamente independiente. Con él entraron a formar parte de una dirección colegiada Hors Rittel y Friedrich Vordemberge-Gildewart. Gert Kalow terminaría por dejar la dirección lo que daría paso al regreso de Aicher en 1962. Maldonado volvería a ser director en 1964, Pero Maldonado dejaría la escuela en junio de 1967. Poco a poco, los principales personajes que habían dado forma a la escuela, dejaban Ulm y con ellos se iba la energía necesaria para mantener en pie aquel proyecto.

2015. Eugenio Vega

Notas

1. Bonet, Juan Manuel. (1980) “En la Bauhaus la pintura era casi clandestina”. Entrevista con el arquitecto y pintor suizo en El País. 31 de enero de 1980.

2. Aicher, Otl. (1992) El mundo como proyecto. Barcelona: Gustavo Gili. p. 85.

3. Aicher, Otl (1975) “Die Hocschule für Gestaltung. Neun Stufen iher Entwicklung” en Architese 15. p. 14. citado en Rinker, D.(2007) Ulm School of Design, 1953·1968. Ulm: Hfg Archiv /Ulmer Museum. p. 9.

4. Spitz, René (2002) HfG Ulm: The View Behind the Foreground: the Political History of the Ulm School of Design, 1953-1968. Berlín: Edition Axel Menges. p. 199, 218, 219.

5. Spitz, René (2002) HfG Ulm: The View Behind the Foreground: the Political History of the Ulm School of Design, 1953-1968. Berlín: Edition Axel Menges. (2002) p. 229, 230.

Tomás Maldonado con Max Bill en los primeros años de la HfG
Tomás Maldonado con Max Bill en los primeros años de la Hochschule für Gestaltung.
Tomás Maldonado con Rayner Banham en la HfG
Tomás Maldonado con Rayner Banham durante una conferencia en la Hochschule für Gestaltung de Ulm hacia 1959. Fotografía de Wolfgang Siol.
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En el penúltimo volumen de la revista ulm, publicado en el otoño de 1967, Gui Bonsiepe redactó un breve artículo con motivo de la salida de Tomás Maldonado de aquella institución educativa.

ulm 19/20
zeitschift der Hochschule für Gestaltung

El 30 de junio 1967 Tomás Maldonado dejó la facultad de la HfG.

Una decisión tan difícil no puede resumirse con las habituales expresiones del elogio oficial. Trece años de intenso trabajo en Ulm, a la que Maldonado llamó una vez “Capitale de la douleur”, no pueden resumirse en una relación de éxitos por más que así fuera. Maldonado se incorporó a la Hochschule für Gestaltung en 1954. Encontró aquí una oportunidad única para participar en la realización de una idea progresista, la idea de humanizar nuestro entorno, algo que hasta la fecha no se ha repetido.

Maldonado puso en marcha un nuevo concepto para el antes llamado curso preliminar que se separó deliberadamente del neo romanticismo de la Bauhaus, caracterizado por su énfasis en la autoexpresión. Por supuesto, el racionalismo de sus esfuerzos sólo podía engendrar reservas y, en ocasiones, abierta hostilidad. A mediados de los cincuenta, e incluso ahora, muchas personas consideraban como una ofensa a las buenas maneras, llevar las disciplinas científicas a los fundamentos del diseño. Maldonado fue el primero en formular un completo programa que combinara el diseño con la ciencia y el primero en llevarlo a la práctica docente. Una crisis, necesariamente vinculada con intentos revolucionarios como estos, no debería caer de ninguna manera en el ostracismo aunque la mentalidad burguesa rehúya la discusión (como si la crisis no pudiera tener implicaciones dinámicas y constructivas).

Hoy, cuando en general se acepta que el diseño no puede prescindir de la ciencia crítica y del análisis sensato, debe reconocerse tal logro como el resultado de la actitud de Maldonado que nunca admitió ningún compromiso. De ahí surgió una educación de diseño europea (antes de mediados de los cincuenta, no había, en realidad, nada). Con motivo de la Exposición Universal de Bruselas en 1958, formuló una antítesis al diseño industrial como styling (como miseria cromada) y proporcionó a esta profesión la estructura necesaria, purgándola de toda su vaguedad.

Durante los trece años que Maldonado estuvo en Ulm, doce de ellos los ocupó dirigiendo esta institución. Desplegó la energía y el tiempo necesario en las pesadas tareas administrativas relacionadas con la vida cotidiana de un docente. Dio clases y conferencias en el departamento de diseño industrial del que fue director entre 1962 y 1965; además, en el departamento de comunicación visual desarrolló su contribución a la terminología semiótica, un instrumento para describir los fenómenos de la comunicación. Orientó su grupo de investigación y desarrollo a los problemas en áreas que hasta entonces no eran accesibles a los diseñadores.

Una persona que ha estado tan profundamente ligada a la Hochschule für Gestaltung no deja esta institución a la ligera o abruptamente. En términos personales (es decir subjetivos) esto significa no sólo una ruptura, sino también todo un período de la vida; visto en términos no personales (es decir, objetivos) esta decisión refleja transformaciones en la realidad cuyas implicaciones sólo pueden ser evaluadas por una teoría que supere las posibilidades existentes. Esa práctica continuará en algún lugar, de alguna manera.

Maldonado trabajará en Milán como consultor de diseño y planificación. Para el curso 1967-1968 ha aceptado un compromiso con la Universidad de Princeton como docente en la cátedra “Class of 1913”. En la actualidad está terminando un libro sobre “diseño del entorno y sociedad” gracias a una beca de investigación de la Graham Foundation for Advanced Studies in Fine Arts. Seguirá en contacto con la Hochschule für Gestaltung impartiendo cursos como profesor invitado. Al dejar a sus colegas y colaboradores, sintetizó la situación de la escuela del siguiente modo: “Desde sus comienzos la Hochschule für Gestaltung ha tenido que enfrentarse a la alternativa entre conformismo o revolución”.

Gui Bonsiepe, 1967

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