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enero 2017 | 08
Publicación sobre arte, diseño y educación
ISSN 2255-4564
Leonardo Benevolo, arquitecto e historiador
1923-2017
Leonardo BenevoloLeonardo Benevolo fue historiador, arquitecto, urbanista y autor de una extensa bibliografía que ha contribuido a la formación de diversas generaciones de estudiosos y profesionales. Era ante todo un hombre culto, capaz de expresar de forma clara ideas complejas y de sintetizar la esencia de una época, de un estilo o de un personaje de la manera más concisa. Leonardo Benévolo murió a los 93 años en Cellatica, cerca de Brescia, la ciudad donde desarrolló gran parte de su carrera como arquitecto. Había nacido en Orta, en la provincia de Novara en 1923, vivió en Roma hasta 1976, cuando se vio obligado a dejar aquella universidad. En Brescia encontró un lugar donde poner en práctica la planificación y la política que llevaba defendiendo desde hacía algún tiempo y que le permitiría hacer realidad muchas de sus creencias urbanísticas. Llegó a Brescia de la manode Luigi Bazoli, responsable de planificación urbana en la DC, la Democracia Cristiana, pero que mantenía una posición cercana a los planteamientos de izquierda, una suerte de catolicismo democrático, una expresión de solidaridad, en un tiempo en que las ideas liberales ocupaban un espacio muy reducido del espectro político. Primo Mazzolari durante varias décadas llevó a cabo importantes operaciones urbanas, redujo a una décima parte las previsiones edificatorias de los viejos planes urbanísticos, hizo que la municipalidad comprara el terreno en que se quería que la ciudad creciera, los equipó con infraestructura y vendió a los constructores el derecho a edificar según un precio que garantizase la operación. De esta manera acabó con los que especulaban con el valor de esas áreas y estabilizó los precios. Las zonas comunes se construyeron bajo la dirección de la ciudad, y no de los promotores privados; en definitiva, una verdadera revolución.1
1. Erbani, Francesco. Addio a Leonardo Benevolo, storico dell'architettura. Repubblica, viernes 06 de enero de 2017.
Luigi Bazoli
Leonardo Benevolo con Luigi Bazoli en una fotografía tomada en la primera década de los setenta.

Adolf Loos, Casa Müller

Adolf Loos, vila para el Dr. Müller František y su esposa.

“No hago literatura urbana”, decía Benevolo. Estudió las experiencias europeas, su ciudad tenía que crecer, concebirse y planificarse como un sistema en el que todo se mantuviera, ligada al escrutinio público y no para la especulación. Fue el protagonista y el teórico de las operaciones que en esos años también se practicaen Bolonia, Módena o Bérgamo, y vio la necesidad de un punto de inflexión en el destino de las ciudades italianas ya comprometidas. Esas operaciones fueron excepciones: en Brescia, incluso los democristianos, presionados por los intereses privados, despidieron a Bazoli y pararon la iniciativa de Benévolo. Sin embargo, el balance de victorias y derrotas, nunca le hizo caer en la desesperación:

Como decía Le Corbusier, “he trabajado por mis semejantes y lo poco que he hecho sobrevive en la vida de otra persona, que ni siquiera me conoce”.

Las experiencias que protagonizó Benevolo se extienden por toda la segunda mitad del siglo XX. Sus libros sobre la historia de la ciudad, la ciudad europea, la historia del urbanismo y la arquitectura desde el Renacimiento hasta la época contemporánea, o el concepto de infinito son referencias indispensables para cualquiera involucrado en estas disciplinas.

 

Roma

 

“Mi trabajo es la arquitectura”, decía, y añadía que la arquitectura se hace de diversas maneras, diseñando edificios, dibujando planos, dando clase, colaborando en la elaboración de las leyes, o escribiendo libros.

No podía elegir una sola de estas cosas, porque el propósito que esta disciplina plantea, es decir, mejorar en algo el medio físico en el que viven las personas, es demasiado importante y difícil para intentar unirse a él de forma aislada”.

Benevolo también se comprometió en aventuras aparentemente distantes de la arquitectura. En los años cincuenta fue profesor en Cepas, la Escuela de Trabajo Social fundada por Guido y María Calogero donde conoció a Paul Volponi, Anna Maria Levi (hermana de Primo Levi) o a Angela Zucconi. Con esta última y con Manlio Rossi-Doria, participó en el Progetto Abzurro, una iniciativa de Olivetti en países destruidos por los bombardeos. El programa se refería al desarrollo comunitario, al desarrollo de la comunidad. Estaba organizando la escuela para los niños u otras formas alternativas imaginadas de turismo.

Italia vio desaparecer paisajes, las ciudades crecieron sin control, al margen de las normas dictadas por la propiedad de la tierra, la reforma del suelo era amenazada hasta poner en peligro la democracia. Y Benevolo estaba aterrado ante la idea de, siendo ya anciano, de verse obligado un balance igualmente desastroso. Pero alguien con una gran dosis de realismo le ofreció un punto de apoyo, “Puede estar uno resignado porque muchos intentos, la mayor parte, han ido mal, pero necesitamos que alguno vaya bien con el fin de hacer comparaciones y por qué eso hace instructivas las mismas derrotas”.

En su estudio en Cellatica había colgado un dibujo de Le Corbusier en el que se muestran las tres funciones de un arquitecto en palabras de Le Corbusier.

Il faut si battre contre des Moulins.
Il faut renverser Troya.
Il faut être cheval de carruage, tous le tours.

Le Corbusier

 

Estas advertencias le acompañaron en su trabajo, con Quaroni y Piccinato, en el plan de desarrollo de Roma en los años sesenta, en la planificación de Venecia, en  el centro histórico de Urbino y en Palermo donde trabajó con Italo Insolera y Pierluigi Cervellati.

Roma, progetto Fori
Progetto Fori, Roma, hacia 1984.
Durante los años setenta Benevolo estuvo dedicado al Progetto Fori que suponía recomponer la zona arqueológica central de Roma, desde la Piazza Venezia a la Appia Antica, con la eliminación de la Via dei Fori Imperiali. Una impresionante iniciativa para la creación “de un espacio público sublime”. En ese proyecto, elaborado junto con Vittorio Gregotti, tuvo como compañeros superintendente a Adriano La Regina, Insolera, el alcalde Luigi Petroselli y especialmente Antonio Cederna, amigo de toda la vida. El tema era tan ambicioso como pocos; la arqueología vista como una parte esencial de la ciudad, no como algo dramática ni monumental, sino como un elemento cotidiano que, en su contexto paisajístico, conecta el centro de la capital con los suburbios del sureste metropolitano, con vistas a la zona verde y densa de la historia. Una obra gigantesca del desarrollo cultural, la creación de un parque arqueológico de los más atractivos en el mundo, y también una intervención urbana que cambiaría el rostro de la ciudad, que hubiera remodelado la jerarquía.

“Nuestro plan era demasiado bueno [...] hay que ser paciente", decía Benevolo, citando de nuevo a Le Corbusier y volviéndose a sus colegas más jóvenes, los “protagonistas impacientes de la escena actual que llegan al éxito y se sienten satisfechos antes de tiempo”.

“La arquitectura”, ha insistido, “no es una actividad que se realice mediante la producción de cosas a partir de hoy a mañana”.2

2. Erbani, Francesco. Addio a Leonardo Benevolo, storico dell'architettura. Repubblica, viernes 06 de enero de 2017.

 

Garnier, Ópera de París

 

Leonardo Benevolo, historiador de la arquitectura

 

Benevolo, Leonardo. Historia de la arquitectura moderna. Gustavo Gili. Barcelona, 1999.

Historia de la arquitectura moderna. Gustavo Gili. Barcelona, 1999. En esta obra Benevolo estudia la evolución de los movimientos y tendencias no sólo a partir de las obras y los proyectos más relevantes; explica la influencia que sobre la arquitectura han ejercido la tecnología y la industria, la aparición de los movimientos de vanguardia, los cambios socioeconómicos y las transformaciones políticas.

Benevolo, Leonardo. Orígenes del urbanismo moderno. Celeste. Madrid, 1994.

Orígenes del urbanismo moderno. Celeste. Madrid, 1994. Publicado anteriormente por Hermann Blume. En esta obra el autor subraya la influencia de las experiencias que llevan a la aparición del urbanismo moderno en Gran Bretaña y Francia. Su idea principal es que la renovación de la cultura urbanística moderna sólo podrá ser realidad cuando los poderes políticos asuman ese cambio.
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